La señora Streisand y el señor ministro.

La actriz Barbra Streisand se hizo famosa por sus películas pero también por el curioso efecto que lleva su nombre: el efecto Streisand. Es mucho más sencillo de explicar que el efecto Doppler así que os lo voy a resumir. Resulta que en 2003, si la Wikipedia no me engaña, la señora Streisand denunció a un fotógrafo por mostrar una foto aérea de su casa alegando su derecho a la privacidad. El fotógrafo se dedicaba a documentar la erosión de la costa de California. Como ya todos sabréis, el tiro le salió por la culata y en menos que se lía parda en Eurovisión la imagen estaba recorriendo todos los rincones y puertas de baños públicos de Internet.

¿Y a santo de qué me está contando éste esto ahora?

Pues porque un menda tiene la sensación de que el ministro de Interior, el señor Jorge Fernández Díaz, ha provocado intencionadamente el efecto Streisand. Lo preocupante es que todavía no tengo muy claro el porqué.

Por un lado se suspendió el «cara a cara» que tenían el candidato a las europeas del PP, Arias Cañete, contra la candidata del PSOE, Elena Valenciano. Algo que tampoco había ocurrido nunca. Llamarme alocao pero yo tengo mi hipótesis…

El ministro tenía tan claro que Cañete la iba a liar… como efectivamente la lio, que prefirió crear una cortina de humo a lo efecto Streisand a priori que hiciera que se corriera un tupido velo sobre las posibles declaraciones del Sr. Cañete. Todo un truco de prestidigitación.

El problema que me surge es que he llegado a un punto en el que no sé si son realmente tan inútiles como aparentan ser, o nos tienen a todos engañados y son en realidad unos genios capaces de crear planes tan elaborados como éste al nivel intelectual de un niño de primaria. De verdad que la duda me corroe.

No ofende quien quiere sino quien puede” que se decía antaño. Vaya mierda de refrán pensaba mientras le tiraba piedras a mi perro. Bueno, esta última frase quizá habría que matizarla antes de que me envíen a los de la protectora de animales. Los perros «normales» suelen ir tras de un palo y traértelo. Al mío le gusta que le tiren piedras. Y eso no garantiza que te las traiga, no. A veces se marca un perímetro a especie de trinchera donde las va amontonando todas por si viniese una catástrofe nuclear o algo similar.

Bueno, a lo que íbamos. “No ofende quien quiere sino quien puede”. Hoy en día te ofenden hasta sin querer. Nos hemos vuelto una banda (aquí engroso a toda la humanidad) de sensibleros. De irascibles. De gente que a la mínima salta a la yugular antes de que puedas dar explicaciones. Estamos en la era del — ¿Cómo estás?—, — ¡Pues anda que tú!—

El ministro busca en el lugar equivocado. Si quiere ver improperios, amenazas de muerte, insultos y otras vertientes insanas de nuestro mundo le aconsejo que se pase por los foros del Marca. Lo va a flipar.

Pero intentar colocar a guardias civiles u otro tipo de guardianes de la red es de lo más absurdo que se puede imaginar. Y mira que de este gobierno pienso cosas absurdas… pero no tanto.

Partimos de la base de que la gente en Internet aprovecha el anonimato. ¿Qué anonimato? ¿Pero estamos tontos o qué? Hoy en día si quieren te pillan en menos que el pajarillo de twitter piule. Y eso lo sabe todo el mundo. Conseguir el anonimato total es tan complicado que en el caso de lograrlo, no creo que se use para fines tan poco útiles como insultar a la gente.

Lo que han conseguido es ni más ni menos que el ya mencionado efecto Streisand. Hay más insultos que nunca. ¿Pero nadie se acuerda de los que recibieron gente como Artur Mas, por ejemplo?

Artur mas

¿O solo se persigue a los que amenacen a su partido?

Como si de El Mundo Today se tratase aún lo redondean más:

La Guardia Civil ha registrado su domicilio y se ha incautado de tres discos duros, una torre de ordenador, un portátil, 5 USB y cinco tarjetas de memoria, además de su teléfono móvil particular.

Me lo imagino todo en una mesa y es que no puedo imaginar descojonarme.

—     Aquí tenemos todo el material peligroso que hemos encontrado en la casa del delincuente. Tres discos duros donde caben aproximadamente trescientos billones de amenazas de muerte.

—     ¿Y los USB?

—     Nada, un par de LinuxLive y tres del Carrefour. Pero ya saben que Linux lo carga el diablo.

Desde luego, si todo esto es cierto, realmente son más tontos de lo que me creía. Y creerme que me lo creía mucho eh.

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