USA is different: Premios Stella.

Ayer mientras miraba el Bélgica-USA, quinto partido de octavos que acababa en prórroga, lo que indica un poco la mierda de Mundial que estamos Captura 025“disfrutando”, me di cuenta de lo distintos que son los estadounidenses.

No hicieron nada en todo el partido y aún pudieron ganar dando un susto en la prórroga, tirando de eso que aquí se hace en llamar épica «por equipos como el Real Madrid» y en cualquier otra parte del mundo sería «¡Pero qué cojones os pasa, no teníais tiempo antes “ú” qué».

Pero en fin, que me vino a la cabeza lo raros que llegan a ser esa gente y me acordé de un artículo que corto-pego aquí de “Ya está el listo que todo lo sabe“, un blog imprescindible que tiene un libro igualmente imprescindible donde leí este genial artículo. Para descojonarse y a la vez pensar: ¿Pero esta gente de “ande” ha salido?

Los premios Stella fueron unos premios que se daban anualmente entre 2002 y 2007 por este motivo:

Estos premios llevan el nombre de Stella Liebeck, la cual, en 1992, a la edad de 79 años, sufrió un accidente en un McDonalds al caérsele por encima el café produciéndole diversas quemaduras de consideración; fue indemnizada con 2.9 millones de dólares (unos 580 millones de las antiguas pesetas). Desde entonces, McDonalds, en las tazas de café advierte de que el contenido está muy caliente y de su peligro.

 

De los más destacados, los que anuncian en su post, podemos destacar:

  • Kathleen Robertson de Austin (Texas) fue indemnizada con $780.000 por un jurado, tras romperse un tobillo después de tropezar y caerse por culpa de un niño que estaba corriendo en una tienda de cocinas. Los dueños de la tienda se sorprendieron al ser obligados a pagar dicha cantidad; más aún al saber que el niño que tan mal se había comportado era el hijo de la señora Robertson.

  • Carl Truman, de Los Ángeles y de 19 años. Ganó $74.000 y los gastos médicos cuando su vecino pasó por encima de su mano con el coche, un Honda Accord. Carl Truman aparentemente no se dio cuenta de que había alguien al volante del coche cuando se puso a robarle las tapas de las ruedas.

  • Terrence Dickson, de Bristol, Pennsylvania, estaba abandonando una casa justo después de acabar de robarla, y decidió salir por el garaje.. Pero no pudo salir ya que la puerta del garaje estaba atascada, y al intentar volver a la casa se dio cuenta de que la puerta que conectaba ambas estancias era de un único sentido, no permitiéndole salir o volver a la casa. La familia estaba de vacaciones, y el señor Dickson se encontró encerrado en el garaje durante 8 días. Para sobrevivir, lo hizo a base de Pepsi y un enorme saco de comida para perros que encontró. Denunció al dueño de la casa por los daños morales sufridos por aquel incidente, y el jurado accedió a situar la indemnización del propietario al ladrón en medio millón de dólares.

  • Kara Walton de Claymont, Delaware, denunció con éxito al propietario de un pub nocturno de la ciudad, cuando ella se cayó desde la ventana del baño y se rompió los dientes contra el suelo. Esto ocurrió mientras la señorita Walton intentaba colarse por la ventana del baño de mujeres, para no pagar la cuenta de 3,50 dólares. El propietario tuvo que pagarle $12,000 más gastos dentales.

  • Un restaurante de Philadelphia tuvo que pagar a Amber Carson de Lancaster, Pennsylvania, $113,500 después de que resbalara con un refresco y se rompiera el coxis. Dicho líquido estaba en el suelo porque ella misma se lo había lanzado a su novio media hora antes durante una pelea.

  • Jerry Williams, de Little Rock, en Arkansas, percibió $14,500 más los gastos médicos, después de ser mordido en el trasero por el perro de su vecino. El perro estaba encerrado en una jaula dentro del jardín de su propietario. La indemnización fue menor, al percibir el jurado una cierta provocación en el hecho de que el señor Williams estuviera disparándole al perro desde arriba de la jaula con una pistola de pistones.

  • El señor Merv Grazinski, de Oklahoma City. En Noviembre de 2000 se compró una caravana marca Winnebago de las grandes (de las que son a la vez coche y caravana). En su primer viaje, estando en una autovía, seleccionó una velocidad de crucero a 70 millas por hora (unos 120 Km./h) y se fue a la parte de atrás a prepararse un café, con la caravana en marcha a semejante velocidad. No sorprende el hecho de que el camión/caravana siguiera recto desviándose en la primera curva y colisionara. Mr. Grazinski muy contrariado denunció a Winnebago por no advertirle en el manual de uso de que el programador de velocidad no es un piloto automático que toma curvas, frena cuando es necesario e incluso detiene el vehículo si preciso fuere. Por ello, fue recompensado con 1.750.000 dólares USA más una nueva caravana. Actualmente, Winnebago advierte de tal circunstancia en sus manuales, para el caso de que algún otro imbécil compre uno de sus vehículos

En fin, que si después de esto no pensáis que son jodidamente extraños es que puede que seáis Yankis.

Sin duda me quedo con el ladrón Terrence Dickson. Es una historia para enmarcar.

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